¿Prefiere jugar con tus hijos con juguetes tradicionales o con juguetes electrónicos o quizás prefiera leer un libro con ellos? ¿Le preocupa el posible desarrollo social y cognitivo de sus hijos por el uso de dispositivos electrónicos? Según una reciente investigación, los niños y niñas se comunicarán más y mejor con sus padres si se eligen juguetes tradicionales o libros.

La investigación realizada por la Dra. Ana V. Sosa del Departamento de Ciencias de la Comunicación y Trastornos de la Universidad del Norte de Arizona en Flagstaff (EE. UU.) nos enseñan mucho sobre la importancia de no desdeñar viejas tradiciones y actividades, seducidos por la parafernalia de “lo nuevo” o “lo último en el mercado” y de esta forma despejar el trigo de la paja.

Según explica el artículo, los limitados datos existentes sugieren que el entretenimiento realizado con juguetes electrónicos puede estar asociado con un desarrollo del lenguaje más bajo, mientras que la lectura infantil y la interacción directa de los padres con el niño durante el tiempo de juego favorece la adquisición del lenguaje. Este estudio evaluó pares de padres (madre o padre) cuya lengua materna era el inglés y bebés de 10 a 16 meses. Durante el estudio se grabó con audio la interacción padres – hijos durante un período de juego de 15 minutos, llevado a cabo en el hogar y usando tres diferentes conjuntos de juguetes. Cada tiempo de juego se repitió una vez, durante un total de seis sesiones por día. Dos sesiones realizadas con juguetes electrónicos, dos con juguetes «tradicionales» y dos más con libros infantiles. Los juguetes electrónicos incluyeron un ordenador portátil, una granja con frases grabadas y un teléfono celular infantil. Los juguetes tradicionales incluyeron un puzzle de madera (rompecabezas) de una granja, un clasificador de figuras y diez bloques de construcción multicolores. El conjunto de libros incluyeron cinco ejemplares de lectura infantil. El orden de las sesiones de juego varió de día a día, aunque todos los días se completaron las seis sesiones de juego.

Se analizaron las grabaciones de audio codificando el número de palabras pronunciadas por los adultos, su contenido específico, el número de vocalizaciones del niño, el número de intercambios conversacionales y el número de respuestas de los padres. Se consideró “intercambios conversacionales” cuando, por ejemplo, un orador hizo un enunciado seguido de cerca por un enunciado respuesta del otro interlocutor. El estudio analizó un total de 37 sesiones, de las cuales 26 fueron tenidas en cuenta en el análisis final. La población de estudio era conformada por padres con un alto nivel educativo (85% de los padres tenían título universitario). Un 46% de los menores eran varones y su edad media era de 13 meses. Para el análisis, las sesiones de juego se agruparon en aquellos en los que el juguete era electrónica, tradicional, o un libro y las diferencias entre los recuentos de comunicación se compararon entre estos grupos.

En estas rigurosas observaciones que hace la autora siguiendo la simple relación padre-hijo durante un tiempo determinado y utilizando diferentes tipos de juegos y juguetes, observaron la diferencia en el desarrollo del lenguaje ocurrida en dependencia del tipo de juguete usado. El mayor desarrollo del lenguaje, tanto en calidad como en cantidad ocurre cuando el tiempo de interacción transcurre en la lectura de libros, en segundo lugar cuando se utilizan juguetes tradicionales como puzzles, bloques, etc. y por último, si usamos juguetes de tipo dispositivos electrónicos.

Me gustaría continuar haciendo énfasis en la enorme cantidad de juguetes que utilizan nuestros niños y niñas con tecnología electrónica y la preferencia que tienen por este tipo de juguete, si bien es cierto, que no todos los juguetes con este contenido aíslan la relación padres – hijos, si los utilizamos debemos elegir aquellos que fomenten la interacción con los humanos y no con la máquina, que los hay y muy enriquecedores. Las investigaciones continúan demostrando el valor de la lectura de cuentos y de los juegos tradicionales en el fomento de un desarrollo más amplio en calidad y contenido del lenguaje y también en la no menos importante relación social padres – hijos, constructora y base de un desarrollo del afecto como vínculo de una personalidad estable emocionalmente. Les remito al artículo original para tener más datos e información que avalen este comentario.

 

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