Hace unas semanas nos enterábamos de que la adicción a Internet no fue más que una broma de un psicólogo americano* y que por lo tanto podíamos estar tranquilos porque nuestro módem ya no podía causarnos esta ‘enfermedad’. Lo cierto es que, desde una perspectiva clínica y sin un diagnóstico mundialmente aceptado, ciertas conductas como el abuso de Internet, podrían considerarse adicciones cuando causan síntomas similares a los generados por las drogas.

La red de redes puede actuar como un estimulante que produce cambios fisiológicos en el cerebro y su privación puede causar en algunas personas síntomas de abstinencia como tristeza, irritabilidad, inquietud, deterioro de la concentración y atención y dificultades para dormir. La pérdida de control por parte de la persona y el establecimiento de una relación de dependencia son los aspectos que definirían como adicciones este tipo de conductas normales, llegando a interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas a nivel familiar, laboral o social.

Entre los elementos del ciberespacio con mayor componente adictivo se encuentran los «chats», los foros, el correo electrónico, las redes sociales o los juegos «on line», siendo estos últimos los que más opciones ofrecen. Entre ellos, los juegos de casinos, como la ruleta o el póker, que ya están llamando la atención por su presencia en numerosos casos de ludopatía.

Mención especial merecen los juegos de rol o estrategia que contienen numerosos factores adictivos como la duración sin límites, un programa de reforzamiento variable a través de premios (habilidades de los personajes, nuevas fases, etc.) y una red social de jugadores que alienta y refuerza la conducta de juego. Todos estos elementos pueden hacer que los juegos de rol se conviertan para algunas personas en la parte central de sus vidas, perjudicando gravemente sus relaciones sociales más cercanas e interfiriendo en su cotidianeidad laboral o social.

Si considera que un juego «on line» se ha apropiado de su vida, es el momento adecuado para buscar una solución y hacer un uso adecuado de su tiempo. Prepárese un plan que describa cómo quiere emplear su tiempo a partir de ahora, describa las etapas que va a llevar a cabo para lograrlo, quién o quienes serán las personas cercanas que pueden ayudarle y de qué manera, cómo y con quién va a celebrarlo cuando lo consiga y qué es lo primero que va a hacer.

Si es usted un familiar o amigo, ayude en esta lucha con empatía y comprensión, no enfrentándose directamente con el enemigo (el juego de rol), si no favoreciendo y fomentando en la persona un cambio hacia otro tipo de conductas que puedan servir de estímulo personal. La terapia familiar puede ayudar a los familiares, incluso en ausencia de la persona que sufre el problema, a desarrollar estrategias de abordaje y ayudar a su ser querido.

¿Se ha encontrado en algún momento ante una situación en la que Internet ha ocupado demasiado tiempo en su vida? ¿Cómo lo superó? ¿Qué le fue de más ayuda?

. Fotografía «Boys Behaving Badly» de Orin Zebest con licencia Creative Commons
. Méndez, M. A. (2010) El mito de la adicción a Internet. El País, 27 de mayo. Recuperado de: http://elpais.com/diario/2010/05/27/ciberpais/1274927065_850215.html

 

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