Seleccionar página

Dentro de los trastornos de las emociones de comienzo específico en la infancia y siguiendo la CIE-10 (Clasificación internacional de enfermedades, décima versión), se encuentra el Trastorno de Ansiedad por Separación en la Infancia (TASI). Entre los trastornos de ansiedad en la infancia se estima que un 47% padecen el TASI.

Al menos tres de cada diez menores atendidos en nuestra consulta padecen este trastorno. La edad de inicio es inferior a los 6 años. Para hablar del TASI los síntomas ansiosos han de mantenerse al menos 4 semanas.

A continuación haremos una descripción del TASI, su forma de manifestarse y tipo de tratamiento e intervención.

El TASI se presenta como una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo infantil. Se centra principalmente en la separación de aquellas personas a las que el menor está vinculada (padres, abuelos u otros familiares). La ansiedad se manifiesta de las siguientes maneras:

  • Una preocupación irracional a que algo ocurra y le separa de las personas de apego. Por ejemplo: perderse, que sea secuestrado, ingresado en el Hospital.
  • Una preocupación irracional a posibles daños que pudiera sufrir las personas de apego o temor a ser abandonado.
  • Un rechazo persistente a ir a la guardería o colegio por temor a la separación.
  • Un rechazo persistente a no irse a dormir sin la compañía de la figura de apego, solicita su presencia o cercanía.
  • Un temor exagerado y persistente a estar solo o sin la figura de apego.
  • Presencia de sintomatología somática de forma reiterada (vómitos, náuseas, cefaleas…) cuando la situación implica la separación de la figura de apego.
  • Un malestar excesivo y recurrente en anticipación, durante o después de la separación.

Entre los factores de riesgo de padecer un TASI tenemos:

  • Modelo educativo donde predomina el estilo sobreprotector de los padres hacia el niño.
  • Experiencias de separación vividas como traumáticas como una hospitalización, fallecimiento de un ser querido, separación de los padres.
  • Que alguno de los padres padezca algún trastorno psiquiátrico.
  • Cambios repentinos de hogar, escuela.
  • Que el menor padezca alguna discapacidad intelectual o dificultades de aprendizaje.

El tratamiento psicológico para el TASI de primera elección es el cognitivo conductual con la implicación activa de los padres. Las técnicas usadas durante la intervención consisten principalmente en la exposición gradual en vivo a las situaciones que le generan ansiedad junto a la relajación, el uso de refuerzo positivo por los logros a través de la economía de fichas y refuerzo sociales. A la vez el aprendizaje de técnicas de afrontamiento a las situaciones que generan ansiedad de separación. Los padres deben modificar ciertas formas de educar a sus hijos, deben enseñarles a ser más autónomos, no transmitirles miedos y/o preocupaciones. Su implicación en la intervención es de suma importancia en la remisión de los síntomas y desaparición del trastorno.

Podemos encontrar casos en donde la ansiedad del menor es muy elevada impidiendo desarrollar adecuadamente la intervención psicoterapéutica, en estos casos es aconsejable la derivación a un especialista en psiquiatría infantil y juvenil que pueda prescribir psicofarmacología adecuada que complemente el tratamiento psicológico.

Las posibilidades de éxito siguiendo este tipo de intervención son elevadas llegando la total remisión de los síntomas, volvemos a insistir que la colaboración activa de los padres es clave en la recuperación, siguiendo las pautas del terapeuta, siendo constantes y dando mucha confianza a su hijo durante el proceso.

. Fotografía "Hoardings at London Bridge" de RachelH_ con Licencia Creative Commons.