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El abuso sexual infantil afecta a niños y niñas de diferentes edades y se da en cualquier clase social, religión o nivel socioeconómico. Este maltrato es más frecuente de lo que pudiera pensarse debido a que muchos casos no son denunciados o ni siquiera, detectados a tiempo. Los niños y niñas víctimas de abusos sexuales pueden sufrir múltiples repercusiones que van desde la adquisición de miedos y bajo rendimiento escolar, hasta consecuencias más graves a largo plazo como la drogadicción o la delincuencia.

No existiendo un perfil ‘tipo’ del abusador, éste suele encontrarse en el contexto cercano del niño o niña que sufre los abusos, pudiendo ser conocidos de la familia, vecinos, familiares, los propios padres y madres u otras personas en las que confía el menor.

La experiencia de abuso sexual es una vivencia altamente compleja y dañina, no entendiendo el menor el alcance de lo ocurrido, ya que su sexualidad se encuentra aún en desarrollo, y siendo en todo caso una víctima sin responsabilidad alguna en lo sucedido. Es labor de los padres y madres, en primer término, y de los educadores y de la sociedad en general, proteger el correcto desarrollo de la infancia y actuar en la prevención del abuso sexual infantil.

Con el objetivo de prevenir el abuso sexual infantil, existen dos aspectos básicos que pueden y deberían incluirse en la enseñanza de niños y niñas. Fomentar una comunicación abierta y respetuosa con los menores y una educación sexual adaptada a cada edad. Ambos aspectos deben trabajarse desde edades tempranas, tanto en el seno familiar como en el escolar, favoreciendo que los menores crezcan con autoestima y seguridad y aprendan a vivir su sexualidad con respeto a si mismos y a los demás.

En relación a favorecer una fluida comunicación con el menor, existe una estrategia encaminada a desarticular el arma principal de los abusadores sexuales infantiles, el secreto. La inmensa mayoría de los abusadores sexuales infantiles utilizan el secreto como táctica para someter a los menores. “Este es nuestro secreto”, “Si se lo cuentas a alguien algo malo puede pasarte a ti o a tus padres”, etc. son frases habituales de los maltratadores con las que logran un control sobre su víctima y siguen sometiéndola.
 
La estrategia educativa propuesta es ayudar a niños y niñas a distinguir entre secretos agradables, como una sorpresa, un regalo, etc. y secretos desagradables, que generan miedo, temor y malos sentimientos, ante los que debe protegerse y hablar con sus padres.

Es importante señalar que, si bien el abuso sexual es absolutamente condenable y una vivencia traumática, muchas víctimas logran superar dicho trauma y llevar una vida normalizada. Para ayudarlas, es fundamental el apoyo incondicional de los adultos responsables, escuchando con atención y evitando juicios de valor, reconociendo positivamente la revelación de los hechos, eximiendo de toda responsabilidad al menor y ofreciendo protección inmediata para acabar con los abusos.

. "Respondiendo al Abuso Sexual a los Ninos y Adolescentes" American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP).
. "7 pasos para proteger a nuestros niños. Guía para padres responsables" Asociación RANA, Red de Ayuda a Niños Abusados.
. "Menores silenciados" Luis Marchal en AND.es