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La revista “Journal of Child Psychology and Psychiatry” en su número de abril del presente año, publica un artículo referente a una investigación dirigida por la Universidad de Manchester (Reino Unido) sobre un programa de intervención formativa temprana en los posibles casos de TEA (Trastornos del Espectro Autista), aún en fase donde el diagnóstico es extremadamente difícil.

Jonathan Green, director de esta investigación explica, «lo realmente novedoso de nuestro trabajo es cuán precoz podemos iniciar la intervención. Ya sabíamos que intervenciones similares durante fases más avanzadas de la infancia pueden tener efectos a largo plazo. Y ahora, lo que demostramos es que realizar la intervención durante el primer año de vida puede conllevar mejoras muy importantes en el desarrollo a medio plazo del bebé. Unas mejoras que, además, se mantienen una vez la terapia ha concluido. Se trata de un resultado muy prometedor que establece una excelente base para la realización de ensayos clínicos más grandes utilizando la intervención en fases muy tempranas del desarrollo».

En el grupo se trabajaron aquellos aspectos del desarrollo infantil que tienen dificultades en los niños con TEA. En el estudio se compararon los resultados logrados con la intervención con los de 26 niños cuyos padres no fueron ‘formados’ mediante el VIPP (Vídeo Interactivo para el Programa Parental de Promoción Positiva) e iBASIS (Estudio Británico de Autismo en Hermanos Pequeños). Y lo que observaron es que los bebés de las familias que recibieron la terapia audiovisual mostraron una mejoría en los comportamientos, emergentes y tempranos, asociados al autismo. La mejoría se amplió durante el desarrollo posterior del niño una vez se había finalizado la terapia, resultando especialmente significativa en las interacciones entre los niños y sus padres, tales como cómo comprender y responder al estilo individual de comunicación de sus bebés para así, mejorar su atención, comunicación, desarrollo del lenguaje e interacción social. Concretamente, la intervención se llevó a cabo durante un periodo de cinco meses. La lectura del artículo nos ofrece una visión amplia de estos resultados y su posible repercusión en la intervención en los niños diagnosticados de TEA.

Desde mi punto de vista este pequeño estudio, que como bien dicen los autores requiere de muestras y tiempos mayores nos ofrece dos perspectivas, una desde los niños diagnosticados de TEA y la otra , lo útil que este programa es para potenciar el estilo educativo adecuado en los padres, lo cual asegura un futuro mejor. Me considero satisfecho si al menos uno de nuestros seguidores lee el comentario y decide leer el artículo, del cual enviamos sus referencias. Muchas gracias.

. Green, J., Pickles, A., Pasco, G., Bedford, R., Wan, M. W., Elsabbagh, M., Slonims, V., Gliga, T., Jones, E.J.H., Cheung, C.H.M., Charman, T., Johnson, M.H. & The British Autism Study of Infant Siblings (BASIS) Team (2017). Randomised trial of a parent‐mediated intervention for infants at high risk for autism: longitudinal outcomes to age 3 years. Journal of Child Psychology and Psychiatry. doi:10.1111/jcpp.12728

. Otero, A. (2017) Los padres pueden reducir los síntomas del autismo antes del primer año de vida del niño. ABC Salud. Recuperado de: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-padres-pueden-reducir-sintomas-autismo-antes-primer-vida-nino-201704111138_noticia.html